El informe detalla que cerca del 90% de las víctimas identificadas son mujeres y niñas, con edades que van desde un año hasta más de 70. Crédito: Ben Curtis/ Archivo | AP

La violencia sexual utilizada como arma de guerra alcanzó niveles sin precedentes durante 2025, según un informe presentado por Naciones Unidas ante el Consejo de Seguridad, que documentó un aumento alarmante de estos crímenes en diversas zonas de conflicto alrededor del mundo.

La ONU verificó 9,788 casos de violencia sexual relacionada con conflictos durante el año pasado, más del doble de los registrados en 2024. Sin embargo, el organismo internacional advirtió que la magnitud real del problema podría ser mucho mayor debido a que una gran parte de las víctimas nunca denuncia los abusos ni recibe atención médica o psicológica.

Durante una sesión del Consejo de Seguridad, la representante especial del secretario general de la ONU para la Violencia Sexual en los Conflictos, Pramila Patten, señaló que estos actos continúan siendo utilizados deliberadamente como herramientas de guerra, terror, tortura y control político en múltiples regiones afectadas por enfrentamientos armados.

El informe analiza 21 escenarios de conflicto y documenta casos de violación, esclavitud sexual, matrimonios forzados, trata de personas y agresiones colectivas. Entre los países con mayor número de incidentes verificados se encuentran la República Democrática del Congo, Haití, Sudán y la República Centroafricana.

La ONU verificó 9788 casos de violencia sexual relacionada con los conflictos en 2025, más del doble que el año anterior. Un informe advierte que estos crímenes se utilizan cada vez más como táctica de guerra, terror y control territorial. https://t.co/FQg2wC7184

De acuerdo con el reporte, cerca del 90% de las víctimas identificadas son mujeres y niñas. Además, casi 3,000 menores de edad sufrieron algún tipo de violencia sexual durante 2025, una cifra que representa un incremento del 37% respecto al año anterior.

La ONU también alertó sobre el impacto que estos crímenes tienen en hombres y niños, especialmente en centros de detención donde las agresiones sexuales son utilizadas como castigo, humillación o mecanismo de coerción para obtener información.

Las edades de las víctimas registradas abarcan desde niños de apenas un año hasta personas mayores de 70 años. Patten explicó que los ataques son cada vez más violentos y que, en algunos casos, las agresiones son acompañadas por torturas físicas extremas o asesinatos destinados a evitar que las víctimas puedan denunciar los hechos.

El informe también identifica nuevas tendencias preocupantes, entre ellas el uso de la violencia sexual dentro de economías de guerra, la explotación sexual forzada, la trata de personas y las amenazas de carácter sexual dirigidas contra activistas y defensoras de derechos humanos a través de plataformas digitales. El documento incluye a 77 actores responsables de estos delitos, de los cuales la mayoría son grupos armados no estatales.

No obstante, este año también fueron incorporados a la lista dos actores estatales: Israel y la Federación de Rusia, debido a denuncias relacionadas con patrones de violencia sexual en contextos de conflicto y detención.

Durante la reunión, representantes de Haití expusieron la grave situación que enfrenta el país caribeño, donde la ONU registró un aumento del 163% en los casos de violencia sexual vinculados a la actividad de bandas armadas. Organizaciones civiles denunciaron que miles de mujeres y niñas continúan siendo blanco de secuestros, explotación y agresiones en medio del colapso de instituciones de seguridad y justicia.

Pese a la gravedad de la crisis, Naciones Unidas destacó que menos del 1% de la ayuda humanitaria mundial se destina a programas para atender a sobrevivientes de violencia sexual en conflictos. El organismo pidió reforzar las sanciones contra los responsables, aumentar el financiamiento para la asistencia a víctimas y fortalecer los mecanismos internacionales de rendición de cuentas.

Al concluir su intervención, Patten afirmó que el desafío principal no es la ausencia de normas internacionales, sino la falta de voluntad para aplicarlas. “Es hora de sustituir la impunidad por la unidad”, expresó ante el Consejo de Seguridad.

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